• Albeiro Arciniegas Mejía

“En Nariño y Santander hay problemas de asociatividad”: Claudia Tatiana Suárez


“Sin duda hay elementos generacionales que diferencian a los estudiantes universitarios”, dice Claudia Tatiana Suarez docente de postgrados de la Universidad de Nariño. “Ellos responden a la realidad de su región, en algunos casos con expectativas muy grandes, aunque hay otros de poblaciones pasivas, conformes, de lo cual la educación los tiene que despertar”.


Claudia Tatiana Suárez es profesional en finanzas de la Universidad Externado de Colombia y abogada de la universidad del Rosario con masterado en la Universidad de los Andes y doctorado en Economía. Académica de gran experiencia presta sus servicios de docente en varios centros universitarios en ciudades como Bucaramanga, Bogotá y el sur del país.


En Colombia hay mayor desarrollo en zonas como la de Antioquia, el centro del país o Santander, reconoce. “Pero lo que necesitamos es poder transformar y mejorar condiciones en lugares que tienen algo de olvido, es ahí donde el papel del docente es mucho más fuerte, donde hay ausencias mayores”.


En el caso del Departamento de Nariño, tierra actualmente azotada por el narcotráfico, es por ejemplo una zona donde más se necesita reconocer a la educación como el único mecanismo cierto para lograr migración social. “La educación te abre posibilidades, tiene un papel transformador y cambiante; un país con altos niveles de pobreza e ignorancia no tendré futuro, si no comienza a ver en la educación un camino de desarrollo”.


Sobre el nariñense, Suárez opina que es una persona, sin duda inteligente, con unas capacidades enormes, pero a quien muchas veces lo supera una dosis de tranquilidad, como si vieran pasar los hechos al frente y no reaccionaran de manera rápida. “Asumen una posición pasiva, pero hay que buscar las formas para que eso cambie”.


En su concepto, el Departamento de Nariño necesita un mayor tejido empresarial, fortalecer el emprendimiento productivo con las posibilidades de explotar la frontera y una tierra de un valor incuantificable. Sólo que en la capacidad de asociación es donde surge una de sus mayores dificultades.


“Sin duda alguna la cultura de asociación es débil, dos paisas se unen y tienen un negocio al día siguiente; en Nariño y Santander tenemos problemas de asociatividad. Fortalecer la cultura de asociación es fundamental. Basta mirar los registros de Cámara de Comercio de Antioquia contra los de otros departamentos y se comienza a identificar cuantos negocios nacen cada año y también cuantos mueren”.


Es urgente, entonces, un cambio en la mentalidad de los habitantes del sur para que se preparen en liderazgo empresarial y de desarrollo de proyectos productivos con gran capacidad de asociación, sin desconfianza ni egoísmo, y es allí donde la educación debe trabajar con mayor responsabilidad.


En síntesis, los procesos que lidere la educación son claves para que hoy se pueda recuperar a las comunidades del sur de la amenaza que representan los mercados del narcotráfico y la consecuente pérdida de referentes de crecimiento humano, pero con criterios de honestidad y respeto ciudadano. Los demás son caminos sin esperanza.



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