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  • Foto del escritorAlbeiro Arciniegas Mejía

"Uno es la historia personal que lleva atrás": Karla Suárez



“Yo empecé desde muy pequeña porque mi madre fue profesora de literatura, crecí en un apartamento lleno de libros donde leía todo el mundo”, dice la cubana Karla Suárez, autora que actualmente reside en Lisboa, Portugal, cuya obra ha sido traducido a varios idiomas obteniendo diferentes distinciones, becas y reconocimientos en Cuba, España, Francia e Italia.


“Siempre me gustó la literatura, las historias, las matemáticas y la música”, agrega la escritora quien estudió música e ingeniería electrónica, pero escribió siempre. “Empecé así desde niña y digo que es como una enfermedad que uno adquiere y que afortunadamente no hay cura, la enfermedad de la escritura”.


Hasta el momento Karla ha publicado novelas entre las que están El hijo del héroe, Habana año cero, La viajera y Silencios, libros de cuentos y de viajes con editoriales belgas, colombianas y francesas. Producto de esta labor es hoy en día una de las autoras consagradas de la literatura contemporánea.


Después de intentar publicar un libro de cuentos en Cuba, sin lograrlo, se radicó en Europa y su primera novela, Silencios, obtuvo en España el Premio Lengua de Trapo de 1999 y en un mes de ese año publicó la referida novela y el libro de cuentos que fue rechazado en su país. “De no haber publicado nada, publiqué mi primera novela y mi primer libro de cuentos y fue para mí como la palmada en la espalda que te dice bueno, bien, estás para seguir esta carrera”, apunta Karla.


Karla Suárez hizo parte, en el 2007, de la selección realizada por el Hay Festival y Bogotá Capital Mundial del Libro del grupo de los 39 escritores más representativos de América Latina menores de 39 años. Con Habana año cero, una de sus novelas más leídas, ganó el Premio Carbet del Caribe y el Gran Premio del Libro Insular con la traducción de dicha obra al francés.


“Los premios para mí son como impulsos”, dice la escritora, “en el trabajo de escribir se pasa tanto tiempo solo con los personajes que, luego, los personajes salgan y la gente los pueda reconocer es muy emocionante”.


Cuando se radicó en Roma, considera que ese cambio influyó en su proceso de escritura, “los primeros tiempos que viví en Roma escribí muchísimo, cuentos que luego no me interesaron como literatura; yo creo que eran como descargas, era el gran cambio de mi vida al trasladarme de país y de muchas referencias”.


En Italia escribió su segunda novela y cuentos que posteriormente formaron parte de un nuevo libro. De Italia pasó a Paris. “Allí el cambio no fue tan fuerte, otra vez empezar, pero a mí me encanta volver a empezar. Uno es la historia personal que lleva atrás y hay muchas vivencias y cosas que he vivido gracias a estos movimientos y lugares donde he vivido”.


A sus novelas las llama “La sinfonía habanera”, cuatro novelas relacionadas con La Habana, “excepto la primera, las demás fueron escritas en Europa y eso fue importante porque tenía distancia física y emocional con La Habana para escribir ciertas cosas”. Y es que todo lo que se vive, las experiencias cotidianas, no se sabe cuándo van a llegar a formar parte de la literatura.


En Lisboa coordina el club de lectura del Instituto Cervantes, “allí nos reunimos portugueses, gente de América Latina, españoles, italianos, toda la gente que necesita hablar español. Hay un núcleo fuerte y la gente que viene y va y ya no viene más; es una fiesta porque hemos leído autores de toda América Latina y la gente propone autores para ser leídos”.


“Leer un libro es una fiesta porque en los encuentros en el club se lleva comida o bebida del lugar, leemos a cubanos y preparamos mojito, leemos a chilenos, entonces comida de ese país, a argentinos, empanadas argentinas”, dice Karla. “Somos como un grupo de amigos, todos enamorados de los libros y la literatura”.


Espumas


En un libro de cuentos publicado por el Grupo Editorial Norma, el testimonio de varias “mujeres febriles, insomnes, abandonadas, furiosamente enamoradas y solas, libres o dependientes”, como se afirma en la presentación de la mencionada obra.


Es una prosa limpia, suave, muy dinámica, dialógica cuando necesita serlo; de tono intimista, “sutilmente cínica”, en concepto de sus editores. Una prosa cuya calidad literaria sitúa a su autora en un pedestal de honor de las letras hispanoamericanas.


Espumas es un libro conformado por 11 cuentos de gran factura, todos escritos con conocimiento de la exigente técnica y estructura del género. “Porque todo tiene un comienzo y casi siempre uno se empeña en descubrirlo”, escribe la autora en El ojo de la noche. Bucear en la escritura de Karla Suárez es conocer el estado de salud de la literatura cubana de estos tiempos. Y es que, indudablemente, Cuba tiene en Karla Suárez a una de sus mejores exponentes.

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