• Albeiro Arciniegas Mejía

“Yo no puedo echar para atrás mi carrera musical”: Nelson Gómez



“La dinastía Gómez Zapata viene desde mi tío Carlos “El mono” Zapata, impulsor de la Filarmónica de Antioquia, quien grabó mucha música instrumental, pasillos y guabinas”, dice Nelson Gómez, uno de los artistas más queridos por el pueblo colombiano, hermano del desaparecido Darío Gómez, y quien ha impuesto importantes éxitos musicales en el país y el exterior.


“Yo fui quien bautizó la dinastía Gómez Zapata, somos trece hermanos, diez hombres y tres mujeres y cantamos Hernán, Gerardo, Heriberto, que fue la segunda voz de Los legendarios, ya fallecido; mi hermano Darío Gómez, mi persona, Gabriel, Wilson, más de seis cantantes en la familia”. Agrega Nelson que, de las tres mujeres, dos cantaban hermosísimo. “Mi hermana Elva cantaba muy lindo, sólo que en ese tiempo no se grababa”, dice.


Nelson Gómez pertenece así a una familia privilegiada de antioqueños nacidos para la música. Son de San Jerónimo, “yo nací un 24 de junio de 1966, cuando Darío empezó a grabar yo apenas tenía cinco años; él me llevaba a mí más de quince años. Desde niño vi cantar a mi mamá en los cafetales la música de Los relicarios, Las hermanas Calle, Oscar Agudelo, El caballero Gaucho, Julio Jaramillo, Olimpo Cárdenas”.


Eso despertó en él el gusto musical y hoy temas como Te acordarás de mí, Celoso, Un amigo en la barra, Cuando muera no me lloren, Amigos (grabado a dúo con El charrito negro), Por tu cumpleaños, sólo por nombrar algunos, son verdaderos éxitos que sitúan al maestro Nelson Gómez dentro de ese privilegiado grupo de artistas colombinos que triunfan en el país y el exterior.


El año pasado en el eje cafetero y en todo el territorio nacional impuso un tema, Quien sabe, dentro de la música de parranda, estilo decembrino en el cual, hace algunos años, ya había pegado, El fin del mundo, canciones que muestran una faceta distinta en la interpretación musical de este gran representante de la dinastía Gómez Zapata.


“Yo no puedo echar para atrás mi carrera musical, quiero dejar en manos de mis hijos el gusto por la música”, dice Nelson y cuenta que uno de sus hijos desea incursionar en el reguetón, “y no puedo detenerle, pues creo que hay que dejar que cada uno haga lo suyo y me alegra que haya hijos y sobrinos en otros géneros, no solo en la música popular”.


Con relación a la muerte de Darío Gómez afirma que, “se acaba de ir la leyenda más grande, el que empezó a cantarle al despecho que fue lo que pegó de manera impresionante en Colombia; Darío, con Luis Alberto Posada y El charrito negro, son los tres pilares que yo respeto; Darío pavimento el camino para que nosotros continuemos”.


Es indudable que Nelson Gómez, un auténtico caballero de la música popular, de esa estirpe antioqueña que abre caminos y se impone, tiene en su voz la inmensa responsabilidad de continuar con un legado: el de Darío Gómez, sí, pero también el de toda su familia con un estilo romántico y un talento ya consolidado gracias a su esfuerzo personal, el esfuerzo de los grandes triunfadores en la vida. Éxitos, maestro.

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