top of page

“El ecosistema literario del futuro será más complejo que el actual”: Edmundo Paz Soldán

Foto del escritor: Albeiro Arciniegas Mejía
Albeiro Arciniegas Mejía
hace 8 horas
4 min de lectura
Edmundo Paz Soldán, escritor boliviano
Edmundo Paz Soldán, escritor boliviano

Edmundo Paz Soldán (Cochabamba, 1967) es un escritor de amplio prestigio en las letras hispanoamericanas, el boliviano de mayor proyección internacional entre los escritores de su generación, autor de varias novelas y colecciones de cuentos publicadas especialmente en España. 


Escribía cuentos desde los once años y descubrió a Jorge Luis Borges a los catorce, pero tuvo que llegar a la universidad, en Buenos Aires, para reconocer que aquella inclinación podía convertirse en una forma de vida. Desde entonces, la escritura es una manera de explorar las transformaciones del mundo, sus zonas inquietantes y las preguntas que surgen cuando la tecnología, la naturaleza y la condición humana entran en conflicto.


Autor de Palacio quemado, Los días de la peste, El delirio de Turing, Río fugitivo, Los vivos y los muertos, entre muchos otros libros traducidos a varios idiomas y, con un doctorado en Lenguas y Literatura Hispana en la Universidad de Berkeley, durante su carrera el boliviano ha recibido importantes premios y reconocimientos tanto en su país como en el exterior.


Columnista de temas de cultura y política en el diario chileno La Tercera, escribió también para otros medios como El País y The New York Times, en esta conversación habla de sus comienzos, de la persistencia necesaria para terminar una novela, de los autores bolivianos fundamentales y de las nuevas voces latinoamericanas que lo sorprenden.


Con sutiliza e inteligencia, al final, cuando se le pide un consejo para quienes comienzan a escribir, responde con tres palabras que abren una pregunta inquietante sobre el presente y el futuro de la literatura: “Desconfía de la máquina”.


Paz Soldán, un escritor de gran prestigio
Paz Soldán, un escritor de gran prestigio

 Maestreo. ¿En qué momento descubrió que quería ser escritor? ¿Recuerda el primer libro o autor que le hizo pensar que la literatura podía ser una forma de vida?

 

Creo que lo descubrí sin estar consciente de ello. Escribía cuentos desde los once años, pero no me decía que quería ser escritor. Me deslumbré con Borges a los catorce, pero tampoco asumí la vocación. Recién en la universidad, en Buenos Aires, me contagié por el fervor de las librerías inagotables y la cantidad de jóvenes que visitaban la feria del libro. Veía a adolescentes porteños que querían ser escritores, y me decía, si eso es lo que me gusta, ¿por qué no yo? Hice de todo por no ser escritor, hasta que, como dice Rodrigo Fresán, no me quedó otra cosa que serlo.

 

Después de tantos años escribiendo, ¿qué sigue provocándole el deseo de sentarse a crear con la palabra?

 

El germen de una nueva historia. Ahora mismo estoy metido en una nueva novela y busco maneras de estar libre para poder escribirla.

 

¿Qué hace cuando una novela se atasca? ¿La deja descansar, insiste? ¿La reescribe?

 

Insisto. Tengo la teoría de que siempre es mejor escribir a no escribir, y que una vez que llegue a otro punto de la escritura podré volver sobre mis pasos y reescribirlo todo.

 

Si tuviera que elegir un solo libro suyo para que un lector que no conoce su obra entrara en su universo literario, ¿cuál sería y qué le gustaría que encontrara allí?

 

Mi último libro de cuentos, El comienzo del paraíso (Páginas de Espuma), es un buen compendio de mis obsesiones: la ficción especulativa, en una mezcla entre la ciencia ficción, el weird, lo fantástico y el horror; la crisis ambiental, el avance de las nuevas tecnologías, la configuración de nuevas subjetividades humanas, el intento de narrar el mundo no humano.

 

¿Qué escritores bolivianos son hoy fundamentales para comprender la literatura de su país?

 

Te podría bombardear con nombres, pero creo que la puerta de entrada fundamental la dan Jaime Saenz, el gran poeta del siglo XX, que buscó la noche y el alcohol como una búsqueda de conocimiento para llegar a una conciencia superior, y dos mujeres vanguardistas, Hilda Mundy, enamorada del ultraísmo y el futurismo, y María Virginia Estenssoro, que narró como pocas la experiencia del fin de la vida.

 

¿Hay escritores latinoamericanos jóvenes que le estén produciendo esa sensación de descubrimiento que a lo mejor sintió frente a otros autores?

 

Siempre. El colombiano Luis Carlos Barragán, por ejemplo. Su libro de cuentos Parásitos perfectos abre un montón de caminos para nuestra narrativa.

 

Hoy la inteligencia artificial puede producir textos, imágenes, relatos. ¿Piensa que la literatura seguirá siendo exclusivamente humana?

 

Creo que habrá un espacio para la literatura exclusivamente humana, pero el ecosistema literario del futuro será más complejo que el actual, con un montón de escrituras híbridas, donde lo humano se mezclará con lo artificial.  

 

¿Cómo es Edmundo Paz Soldán cuando no está escribiendo? ¿Qué actividades, lecturas o pequeñas rutinas necesita para sentirse bien?

 

Trato de caminar una hora al día, me ayuda a aclarar las ideas. Vivo en un lugar semirural, al principio no lo disfrutaba, pero ahora me encanta. Intento leer diariamente algo que no tenga nada que ver con lo que estoy enseñando. Me encanta cocinar. En realidad, me encanta buscar formas de alejarme de las pantallas.   

 

¿Qué libros ha leído recientemente que le hayan dejado una huella especial?

 

Oráculo, del chileno Álvaro Bisama, me ha parecido una gran novela. Hay grandes cuentos en Terrestre, de Cristina Rivera Garza, y Un resplandor, de Giovanna Rivero. La inglesa Gwendolyne Riley fue un descubrimiento con su novela The Palm House. La búlgara Rene Karabash me ha encantado con Las que se quedan. Trevor Paglen con How To See Like a Machine y Valentina Tanni con Estéticas liminales me han ayudado mucho a comprender las estéticas y tecnologías emergentes. El español Antonio Sánchez Gómez ha escrito un ensayo/crónica/esclarecedor en Remover la tierra, sobre el mapa del extractivismo en Bolivia.

 

¿Qué pregunta le gustaría que le hicieran alguna vez sobre su obra y que casi nunca le hacen?

 

¿De dónde tanta obsesión por cuestiones religiosas, si tú no eres muy religioso que digamos?

 

Finalmente, un consejo para los nuevos escritores o para quienes aspiran a serlo.

 

Desconfía de la máquina. 

 

Su obra es traducida a varios idiomas siendo el autor boliviano de mayor proyección global
Su obra es traducida a varios idiomas siendo el autor boliviano de mayor proyección global

 
 
 

Comentarios


Fundación Gabriel García Márquez. Con información sobre el Concurso Internacional de Cuento Ciudad de Pupiales. El Premio Nobel de Literatura, su vida y obra; la Casa Museo Gabriel García Márquez en Aracataca, Magdalena. Además, libros, entrevistas y reportajes del nariñense Albeiro Arciniegas Mejía con artistas, escritores, deportistas e invitados de América Latina.

Música de GABO. Haga click y disfrútela mientras nos visita.

MACONDOCELSO PIÑA
00:00 / 03:05
albeiroperiodismocultural.png

FUNDACIÓN GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ

Carrera 3 # 5-76 Tercer Piso, Pupiales, Colombia. 

Celulares: 311 7728493 - 316 3500076

E-mail: fundaciongabrielgarciamarquez@gmail.com

​

© 2023 por NÓMADA EN EL CAMINO. Creado con Wix.com

LOGO FUNDACION GABO.jpg
bottom of page