• Albeiro Arciniegas Mejía

FERNANDO OTMARO BELALCÁZAR, EL MÉDICO DE LAS CELEBRIDADES


Fernando Otmaro Belalcázar y J Balvin, uno de sus clientes


Para el endocrinólogo Fernando Otmaro Belalcázar los principios y valores que los padres inculcan en el hogar son fundamentales para alcanzar una vida de bienestar y éxito. O, por lo menos, parece ser el secreto para que este nariñense sea hoy reconocido en el campo de la medicina convirtiéndose en algo así como “el médico de la farándula” por atender a los más destacados actores, actrices y cantantes del país.


Fernando Otmaro estudió medicina en la ciudad de Pasto, se especializó en endocrinología y medicina interna y su constancia académica lo condujo a estudiar un masterado en nutrición deportiva y está por iniciar otro en tumores neuroendocrinos.


“Los endocrinólogos en el país son escasos, aproximadamente 137”, dice Belalcázar quien se presenta como una persona responsable, diligente y comprometida con el trabajo en equipo, lo que le permite desarrollar y mantener excelentes relaciones interpersonales. “Es mi constante asumir cada trabajo como un reto personal y profesional, lo cual ha constituido una prenda de garantía para el logro de las metas propuestas y el directo camino hacia el reconocimiento”.


Sus servicios profesionales los presta en Pereira, ciudad que lo acogió como a uno de sus hijos, y entre los testimonios por la calidad de su trabajo se destacan los de Jessica Cediel, Carolina López, Juan Sebastián Quintero, Andy Rivera o Lina Tejeiro quien expresa “mi endocrino es mi amigo Otmaro Belalcázar, con el llevó un proceso de más de un año, es mi doctor y confío plenamente en él”.


Claro que también ha servido a cantantes de música popular, entre ellos a Luis Alberto Posada, y a reggaetoneros de alta fama como J Balvin, a políticos y congresistas y, por supuesto, a un amplio público de todo el país.


Con relación a su experiencia, en mensaje directo a las nuevas generaciones dice que “el doctor Dariush Mozaffarian, uno de los médicos más prestigiosos en el mundo, afirma que la medicina más económica que cura cualquier enfermedad se llama ejercicio, todas las personas cuando se ejercitan estimulan ciertas hormonas que dan felicidad. Y, por otro lado, la única herencia que los padres pueden dejar a sus hijos se llama educación”. Ejercicio y educación, consigna humanista de la antigua Grecia, dos premisas de vida para tener en cuenta.


En una época de manipulaciones mediáticas, de falsas expectativas y un adoctrinamiento salvaje, donde sólo se habla de derechos, pero jamás de responsabilidad ciudadana, los logros de este médico son un testimonio evidente de lo que se alcanza, si abandonamos los ingenuos credos de “todo gratis y todo es fácil”, en post de una educación constante y de convicción, una educación que posibilite el verdadero cambio. La diferencia siempre la hará nuestra manera de pensar.

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