“La oposición merece garantías para ejercer la política”: Daniel Briceño
- Albeiro Arciniegas Mejía
- 15 jun
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Actualizado: 15 jun

En medio de la crisis social que estremeció al país en los últimos días, el abogado y concejal de Bogotá, Daniel Briceño, levantó su voz. Es una figura emergente en la política nacional de gran impacto por sus posiciones críticas y de oposición a las políticas de gobierno –postura saludable para la democracia de cualquier país– quien analiza el atentado contra el senador Miguel Uribe Turbay y sus implicaciones para el inmediato futuro de Colombia.
“Es un atentado que nos devolvió a los peores momentos de nuestra historia como sociedad”, afirmó con indignación creciente que no alcanzó a ocultar, por otro lado, su preocupación y disgusto paralelos. Briceño, miembro del Centro Democrático, partido al que pertenece Uribe Turbay, fue enfático al calificar el hecho como “aberrante” y aseguró que la colectividad está profundamente afectada.
Es de aclarar que Uribe Turbay es uno de los senadores más destacados: fue el más votado de su partido y se perfilaba como uno de los precandidatos presidenciales con mayor opción. Para Briceño, lo ocurrido es un mensaje directo contra la oposición y la democracia. Dijo que, después del atentado el gobierno intentó “victimizarse” en una estrategia que tildó de inaceptable.
“El gobierno está usando lo ocurrido contra Miguel Uribe para reforzar una narrativa donde ellos aparecen como las víctimas. Dicen que fue un intento de desestabilización al gobierno, pero nosotros no aceptamos esa interpretación”, afirma.
Desde varios sectores no se dudó en señalar al presidente Gustavo Petro como un actor clave en el ambiente hostil que permea el país. Briceño aclara que no lo responsabiliza directamente por el atentado, pero sí lo acusa de haber creado un clima de polarización extrema. “El presidente dividió al país entre amigos y enemigos del gobierno. A quienes se atreven a criticarlo, incluso desde su propio equipo, los rotula como enemigos del pueblo, de los trabajadores, de la salud, de los indígenas. Eso alimenta un discurso de odio que puede tener consecuencias gravísimas”.
Las palabras del presidente –“nazis”, “fascistas”, “esclavistas”, “enemigos del pueblo”– crearon un ambiente de beligerancia que reduce el espacio para el disenso político. Briceño advierte que este tipo de lenguaje no solo incrementa las tensiones, sino que puede generar temor entre quienes piensan postularse o participar en política en las próximas elecciones.
Uno de los puntos críticos es la falta de garantías para el ejercicio de la democracia, especialmente para quienes no pertenecen al oficialismo. Aparece una pregunta inquietante: “Si esto le pasó a Miguel Uribe en un barrio de clase media en Bogotá, ¿qué le puede pasar a un líder político en Nariño, Cauca, Chocó, Meta o Guainía, donde operan grupos armados ilegales?”. Por supuesto, la pregunta es de Briceño.
Nadie ignora el ambiente enrarecido con estructuras criminales vigentes donde los líderes políticos de oposición sienten que no exista una decisión de Estado que los respalde y proporcione las herramientas de seguridad mínimas. “No hay garantía real. Esto va a generar un efecto de pánico, de miedo, y muchos se van a abstener de hacer política en este clima de desconfianza”.
Y lo más grave: “El presidente no ha bajado el tono, incluso lo está subiendo; en medio de semejante coyuntura, dice que a Miguel Uribe lo atacaron y que el atentado tiene que ver con el gobierno Petro porque intentan desestabilizarlo a él. Y esto replicado por las bodegas que se pagan con los impuestos de los colombianos quienes salen a decir que el atentado y la ola de terror que se desató en el Valle del Cauca tienen que ver con el inicio de la campaña de la derecha es absolutamente inaceptable y esto sí es responsabilidad del presidente”.
En todo ello se observan estrategias orientadas a deslegitimar a quienes desde la oposición exigen justicia y respeto por las instituciones y la ley. Lo más triste es que cuando se ha intentado dialogar con el gobierno nacional en espacios como la Casa de Nariño, el resultado ha sido “traición” y “puñaladas por la espalda”, dice Briceño.
Una salida institucional
Frente a esta crisis, el concejal bogotano hace un llamado a la unidad nacional sobre la base de la ley, la Constitución y la institucionalidad. “Pero aquí nos quieren llevar a varias trampas; primero que es la derecha la que propició el ataque, la segunda, es que algunos aliados del propio gobierno que van a ser candidatos dicen, en forma descarada, que esto es responsabilidad de todos y, lo tercero, le quieren restar importancia al atentado contra Miguel Uribe porque para el gobierno sólo existen las víctimas de su bando político”.
Es inevitable pensar que el país no debe continuar en la confrontación, que la ciudadanía debe unir su voz en torno a principios fundamentales como el respeto a la Constitución; es imposible seguir viviendo entre amigos y enemigos del gobierno, entre un “pueblo” imaginario en palabras del presidente y otro real que trabaja y deambula por las calles y que no comparte muchas de sus posiciones.
Un llamado a la reflexión
Briceño concluye con una reflexión sobre el contraste de las reacciones políticas: “Hoy estamos orando por la vida de Miguel Uribe. Pero me pregunto, si la víctima hubiese sido alguien cercano al presidente, ¿cómo estaría el país? Probablemente, incendiado.” El edil exige firmeza sin abandonar la decencia política y, sobre todo, el respeto por las reglas del juego democrático. “Nuestra defensa es la Constitución. Allí está la solución”, concluye.
Y, en efecto, la unidad se logra si partimos de un pacto social íntegro y el respeto por las leyes. Como decía Georg Lichtenberg: “Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto”. Entonces la idea es no obedecer, si las políticas de Estado no son satisfactorias y atentan contra la convivencia y la tranquilidad ciudadana.
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