GUILLERMO EDMUNDO CHAVES, NOVELISTA DEL PAISAJE NARIĆENSE
- Albeiro Arciniegas MejĆa
- 7 mar 2019
- 3 Min. de lectura

Dicen que, si alguien amó y quiso a Pasto y a la tierra de NariƱo, como pocos, es Guillermo Edmundo Chaves. Considerado uno de los escritores nariƱenses mĆ”s importante de todos los tiempos, publicó un poemario āOro de lĆ”mparasā y una novela, āChambĆŗā que, por su calidad literaria, casi que inmediatamente fue comparada con āLa VorĆ”gineā de JosĆ© Eustasio Rivera y āMarĆaā de Jorge Isaacs.
Su fama, a pesar de que se grabó una pelĆcula sobre la obra, decreció con el tiempo, entre otras cosas, por la ramplona imposición y, a veces, obsesión de editores en catapultar a dos o tres nombres desde un punto de vista comercial y, claro, por el surgimiento posterior de los escritores del boom y el impacto del realismo mĆ”gico en la literatura universal.
Guillermo Edmundo Chaves, nació en Pasto el 19 de mayo de 1903, estudió Derecho en la Universidad de NariƱo y se graduó como Abogado en la Universidad Nacional. Se dice que fue un hombre carismĆ”tico, amable, sencillo, a quien la poesĆa le nacĆa del corazón, como aparece el arroyuelo campesino, como nacen los sentimientos mĆ”s entraƱables en el espĆritu del hombre.
Su tumba, que se resiste al paso inapelable de los aƱos, se encuentra en Jardines de las Mercedes de Pasto, ignorada por autoridades y polĆticos locales (ellos tan ocupados en cosas importantes, tan lejos de la literatura y sus banales ocurrencias) y, lo peor, menospreciada por acadĆ©micos que no han querido volver los ojos al pasado en esa particular afición a la desmemoria que tenemos la mayorĆa de colombianos.
ChambĆŗ
Enumerando farallones, montañas y rampas de reciedumbre andina que fueron bautizadas con palabras quechuas, las que los nariñenses heredamos de los Incas, empieza Chambú, la gran novela de Guillermo Edmundo Chaves.
La obra, que fue publicada en 1946, clasificada como novela terrĆgena dentro de la tradición novelĆstica del siglo pasado, habla del hombre americano, es el canto a un pueblo, el de NariƱo, y cada una de sus pĆ”ginas desborda una poesĆa que pocas obras de la novelĆstica colombiana alcanzan en ese y en los actuales tiempos.
El crĆtico Juan Lozano y Lozano no dudó en afirmar que, por su conjunto tremendamente vigoroso y humano, ChambĆŗ se debĆa considerar como una de las cuatro o cinco novelas mĆ”s importantes de la literatura colombiana.
En efecto, es ChambĆŗ āque significa rocaā la voz de los olvidados, la descripción del paisaje que se lleva en el espĆritu, la odisea del hombre que se enfrenta a la belleza y los peligros de la vasta cordillera, la recreación del mestizaje, el canto al amor donde la inolvidable molinera que baila al compĆ”s de requintos y guitarras con su belleza morena perturba al macho que taimado la pretende.
ChambĆŗ es la descripción de un Pasto colonial con sus calles y puestas de sol y una bucólica y casi inofensiva presencia del volcĆ”n Galeras. Es la angustia de un dolor sin nombre ādel ajeno y del propioā de la desilusión temprana y el pesar eterno, angustia de la violencia y desespero ante las miserias de la condición humana.
āEl paisaje como perspectiva poĆ©tica y creadora constituye uno de los rasgos mĆ”s determinantes de la obra. En cuanto hace posible, la visión Ćntima, descubierta como un subfondo, de las realidades de su tierra, de su corazón y su destinoā, escribe el ex rector de la Universidad de NariƱo, Edgar Bastidas Urresty.
Es urgente reeditar Chambú, la Gobernación de Nariño, las autoridades de cultura del departamento, deben emprender ese objetivo para que las nuevas generaciones accedan a la lectura de una novela, eminentemente nariñense, que se convierte en el espejo (lo es toda novela) de la criatura humana que sufre, ama y camina por los senderos de la América profunda.