Cumbias y vallenatos, el ascenso musical de Dianey Hoyos
- Albeiro Arciniegas Mejía

- hace 4 días
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En Dianey Hoyos hay una voz precoz y brillante y una infancia en tierras de provincia e influencias heredadas desde el núcleo familiar y una constancia silenciosa que, con el tiempo, terminó abriendo puertas impensadas. Pero hay algo más: una capacidad poco común para moverse entre géneros en la búsqueda de una identidad que le permitirá asentarse en el panorama musical del país.
Nacida en Argelia, Cauca, empezó a cantar cuando tenía cinco años. En su casa sonaban las rancheras de Ana Gabriel, Vicente Fernández y Yolanda del Río, y esas voces –dramáticas, intensas y cargadas de emoción– terminaron moldeando la suya. “Las primeras canciones que me aprendí fueron de Ana Gabriel”. Las interpretaba en la escuela y en el parque de su municipio, escenarios modestos donde comenzó a hacerse visible un talento que no tardaría en llamar la atención de todos.
Quien la escucha hoy encuentra, inevitablemente, un eco de la tradición ranchera mexicana. No una copia, sino un rastro: una forma de frasear un color vocal que remite a la intensidad de Ana Gabriel, pero que la caucana supo llevar hacia otros territorios. Su camino no ha sido lineal. Empezó en la música popular y ranchera, pasó luego por el vallenato clásico –grabó alrededor de diez temas del género– y regresó después a la música popular, convencida de que allí su voz encontraría mayores posibilidades.
El giro decisivo llegó en 2023, cuando tuvo la oportunidad de grabar una cumbia y la acogida fue inmediata. “La cumbia me ha traído muchas sorpresas”, dice. No solo le abrió puertas en Colombia, sino que amplió su alcance hacia otros países. Las redes sociales hicieron el resto: canciones suyas que el público empezó a identificar por su timbre de voz fuerte y distinto, personal y muy reconocible.
Alcanzó uno de sus puntos más altos con un cover de Dos mujeres, del maestro Alfredo Gutiérrez. El propio Gutiérrez había invitado a músicos de distintos géneros a reinterpretar la canción. Dianey optó por la cumbia. El resultado se volvió viral en cuestión de días y llegó hasta oídos del legendario acordeonero, quien no solo aprobó la versión, sino que la llamó para grabarla juntos. En el proyecto participó también Isabel Sofía Picón, la niña de los dedos de oro natural de la ciudad de Ocaña.
Los planes de Dianey Hoyos para el 2026 incluyen nuevas cumbias y colaboraciones con artistas consolidados en la búsqueda de una proyección internacional que ya empieza a tomar forma en países como Perú, Ecuador y México. Su objetivo es claro: llevar la música del Cauca y de Colombia más allá de las fronteras, mostrar que desde las regiones también se construyen melodías con vocación universal.
En todo caso, la historia de Dianey Hoyos recuerda que hay carreras que nacen en parques de pueblos olvidados y que se hacen con disciplina y vocación y que al final terminan dialogando con los grandes nombres de la música colombiana. Es increíble como la música del país sorprende siempre con talentos nuevos; Dianey Hoyos proviene de esa cantera musical que se asienta en todo el territorio nacional, la cual, además de que parece inagotable, es capaz de renovarse cada día. Éxitos a la bella intérprete.






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