Diana Calderón, la nariñense que encontró en Turín su lugar en el mundo
- Albeiro Arciniegas Mejía

- hace 4 días
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En Turín, al norte de Italia, trabaja Diana Calderón Herrera, una arquitecta nacida en Pasto y formada en la Universidad Javeriana de Cali. Calderón llegó a Italia gracias a un convenio que le permitió cursar una maestría en Arquitectura, construcción y ciudad en una institución de alto prestigio académico en Europa.
“Gracias a mis estudios en la Javeriana pude realizar la maestría mediante un convenio”. Hoy trabaja en un estudio de arquitectura en Turín, el cual, se especializa en restauración de bienes arquitectónicos y culturales dentro y fuera de la ciudad. “Desarrollamos proyectos de restauración y también nos encargamos de la seguridad en las obras durante las diferentes etapas de construcción”, señala.
Instalarse en otro país nunca es un gesto ligero. En el caso de Calderón, la adaptación tuvo un protagonista claro: el idioma. “Uno de los retos más grandes ha sido reforzar el inglés y aprender italiano para poder estudiar y trabajar”. Alcanzar un nivel funcional en ambas lenguas fue condición indispensable para integrarse en el entorno académico primero y, en el laboral, después.
Sin embargo, más allá de la barrera lingüística, la experiencia cultural es para ella una suma de oportunidades. Dice que la acogieron “con los brazos abiertos”, en una sociedad que, aunque distinta, comparte raíces latinas que facilitan ciertos códigos comunes.
En un momento en que el debate sobre migración y racismo atraviesa Europa, su percepción es optimista. “Desde mi punto de vista, ese señalamiento ya no es tan fuerte. Aquí hay gente de todo el mundo y siento que le permiten a uno desarrollarse”. Una experiencia personal que no niega las tensiones globales, pero que subraya los espacios de integración real.
Ejercer como arquitecta fuera de Colombia implica atravesar entramados administrativos. Tras completar sus estudios, Calderón inició el proceso de homologación de su título, un trámite que describe como burocrático. “Existe mucha gestión en ese sentido”. Aun así, considera que, a nivel salarial, las condiciones son “bastante iguales” en términos comparativos, entendiendo que se trata de procesos graduales de inserción profesional.
Colombia en la distancia
Lo que sí es claro para ella es que la distancia intensificó el vínculo con su país de origen. “Estar lejos me permitió valorar mi raíz y mi identidad como colombiana”. Extraña la familia, los amigos y también aquello que parece menor en nuestro medio: la diversidad de frutas, los sabores cotidianos, la espontaneidad del entorno propio.
La historia de Diana Calderón Herrera no es excepciona en su singularidad, sino en su representatividad. Forma parte de una generación de profesionales latinoamericanos que cruzan fronteras en busca de formación especializada y terminan tejiendo trayectorias híbridas entre el arraigo y la movilidad.
Desde Turín, la colombiana encarna esa tensión fecunda entre origen y destino. Su recorrido confirma que emigrar no es solo desplazarse geográficamente, sino reconstruir la propia identidad en diálogo con otras culturas. Y que, en ocasiones, el viaje académico se transforma en una manera de habitar el mundo.






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