• Albeiro Arciniegas Mejía

Alberto Quijano, un pastuso consultado por la Nasa


Alberto Quijano Vodniza es matemático y físico de la Universidad de Nariño, becado por la Universidad de Puerto Rico en donde se tituló como Magister en Física Pura. Es pastuso de nacimiento alcanzando un protagonismo importante en las investigaciones astronómicas, su trabajo adelantado con el Observatorio de Astronomía de la Universidad de Nariño ha hecho que sea invitado por la NASA para socializar sus logros.


Hijo de uno de los grandes humanistas del sur, el poeta Alberto Quijano Guerrero de quien recibió una influencia constante, es profesor de la universidad de su departamento y miembro de la sociedad astronómica de los Estados Unidos. Dice que veía a su padre leyendo muchos libros, “él trabajaba hasta elevadas horas de la noche y me dio esa disciplina que hoy utilizo para la investigación científica, quizá él quería que yo me vaya por el camino de la literatura o el derecho, pero opté por el sendero de la ciencia”.


Quijano Vodniza explica que, así como su padre encontró la armonía a través de la literatura y la filosofía, él la encontró en el campo de la astronomía y agrega que otra persona que influyó en su pensamiento es su abuelo materno, un ciudadano de la antigua Yugoslavia, “porque desde muy pequeño yo me admiraba de la cantidad de libros que tenía en diferentes idiomas que, por supuesto, yo entonces no entendía y, en una oportunidad, él como era marino, a través de un pequeño catalejo, por primera vez, me hizo ver los cráteres de la luna”.


Y, así, su interés por los viajes espaciales que en los años 60 y 70 emprendieron los Estados Unidos y la desaparecida ex Unión Soviética, lo sintió, como queda dicho, desde pequeño.


Para él esa experiencia tan emotiva hizo que se fijara un objetivo, llegar algún día a los escenarios de fantasía que había mirado a través de la televisión “y aunque me demoré bastante porque tuve que construir el camino, en el año 2007 estuve por primera vez en los laboratorios de NASA invitado por la doctora Adriana Ocampo, por la sociedad astronómica de los Estados Unidos y por científicos de la Universidad de Arizona”.


Esas invitaciones le han permitido asistir a cinco lanzamientos de naves espaciales y que reconocieran su labor científicos como Adriana y César Ocampo, David Ardila, el chileno Mario Pérez y un científico de la India con quién ha trabajado en proyectos internacionales sobre asteroides.


Es un hombre para quien su trabajo no tiene calendario y por ello puede pasar noches enteras o amanecer en una especie de diálogo con las estrellas para escudriñar en su parpadeo luminoso cada uno de sus secretos. “La verdad es que más que un trabajo, es una pasión”, dice Guerrero.


Actualmente, y pese al problema de la pandemia, el doctor Visnhu Riding de la Universidad de Arizona lo invitó para trabajar en la misión Osiris-Rex que acaba de tomar muestras de un asteroide muy importante para traer a la tierra. “Él me invitó a participar en la toma de datos y el estudio del asteroide Apophis, un cuerpo de más de trescientos metros que en el 2029 pasará cerca de la tierra, a una distancia menor que la que nos separa de los satélites”.


“Cada quince días hay una reunión a nivel internacional con científicos del mundo en forma virtual y estamos preparando un simulacro para la llegada de Apophis”, informa. En sus proyectos locales comenta que prepara la construcción en Pasto de un centro de ciencias con un planetario con el mayor telescopio de Colombia, espacio que espera se convierta en un ícono en el sur del país.


Alberto Quijano Vodniza es un orgullo nariñense, un orgullo pastuso, la tierra del poeta Aurelio Arturo, del novelista Guillermo Edmundo Chaves, esa región tan sui géneris al sur de la patria que sorprende siempre con cosas peculiares e impensadas, en este caso, un astrónomo a quien consulta la NASA y que, quizá poniendo por testigo al volcán Galeras, cada noche se dedica a soñar con las estrellas.





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