• Albeiro Arciniegas Mejía

Favio Rosero, crea pilas orgánicas que alivian la contaminación


“Tuve la oportunidad de empezar mi formación académica en la Escuela Normal Superior Pio XII de Pupiales, en Nariño, desde preescolar hasta el grado once, donde finalicé mis estudios de bachillerato con énfasis en pedagogía en diciembre de 2011”, manifiesta el investigador nariñense Favio Rosero Rodríguez.


En enero de 2012, inició estudios universitarios en Manizales, pues ingresa a la Universidad Nacional con sede en esa ciudad, donde cursó la carrera de Ingeniería Física en una experiencia compleja por el cambio de vida y la interacción con personas y experiencias de otro entorno diferente al suyo.


Su trabajo investigativo inició en el 2014, con el grupo de investigación de propiedades ópticas de los materiales (POM), donde según Favio (así con v), “buscábamos inicialmente, materiales nuevos para mejorar estructuras desde el enfoque de la iluminación y la acústica”.


Posteriormente tuvo la idea de investigar las propiedades de la telaraña, encontrando la presencia de un compuesto orgánico conocido como amida II, que proyecta la investigación hacia aplicaciones interesantes como la cicatrización de la piel. “La amida II es un compuesto necesario para aliviar condiciones de estrés en la piel de las personas”, manifiesta el investigador.


Gracias a esa investigación en el año 2015 viajó a Chile para realizar una ponencia magistral y cumplir con los compromisos de una pasantía. En la pasantía adelantó procesos con el grupo de investigación en nanocompuestos avanzados (GINA) de la Universidad de Concepción y trabajó con el Doctor Manuel Meléndrez Castro.


Es el Doctor Meléndrez Castro, profesional de amplio reconocimiento, con varias patentes de invención y doctorados en Estados Unidos y Chile quien le habla de nanotecnología –la ciencia que permite manipular la materia a una escala atómica y molecular–y con quien desarrolla procesos de síntesis de nanotecnología, buscando abordar uno de tres aspectos importantes: eficiencia, economía y efecto ambiental.


“La experiencia vivida en Chile me abre un mundo de ideas en cuanto a la investigación”, dice Rosero. “De ahí surgió uno de mis nuevos trabajos donde producimos nanotecnología con un horno microondas convencional, específicamente la síntesis de nanoalambres de óxido de zinc, por medio de un proceso económico y que minimiza no solo los gastos, sino también el tiempo, pasando de procesos que requerían 24 a 48 horas”.


En relación con el apoyo que la investigación científica recibe en el país dice que el gobierno colombiano siempre apoya mediante becas a estudiantes destacados en áreas específicas y, así, “para el 2017, cuando terminaba mi pregrado y recibía el título de Ingeniero Físico, ya me encontraba estudiando la Maestría en Ciencias Física en la Universidad Nacional – Sede Manizales”.


Ganó una beca de joven investigador con Colciencias para estudiar los modos vibracionales propios del café por medio de microscopia MicroRaman; con otra beca de la misma institución, desarrolló celdas solares a partir de tintes orgánicos, extraídos de mora, espinaca y remolacha.


En 2018 ingresó al grupo de investigación de física del plasma y de entrada se postuló a una convocatoria de Colombia Científica para trabajar con uno de estos tres materiales: aguacate, plátano y caña panelera.


Nuevas pilas


Teniendo en cuenta que las pilas triple AAA, de uso constante en dispositivos electrónicos, contaminan las fuentes hídricas con las que tienen contacto, tomó pilas ya utilizadas y respetando el proceso de control de desechos, desarmó una de ellas, almacenó los materiales contaminantes como el dióxido de manganeso con trazas de hidróxido de amonio, para al final quedarnos con el casquete de zinc.


Procedió, luego, a reemplazar los compuestos contaminantes con cascara de plátano verde, bagazo de caña panelera y semilla de aguacate; esos materiales fueron sometidos a un previo proceso de pulverización a altas temperaturas. En la estructura final de las nuevas pilas se incluyó un electrolito fabricado a partir de nanopartículas de plata producidas por microondas y disueltas en polietilengricol.


“De esa manera obtuvimos pilas orgánicas con nanotecnología integrada, estas se acercan en un 92 % a las que comúnmente se encuentran en el mercado en cuanto a eficiencia y, además, generan un menor impacto sobre el medio ambiente”, explica el investigador. “Las pilas orgánicas basadas en nanopartículas de plata se encuentran en proceso de validación de patente de método y producto ante la superintendencia de industria y comercio”, agrega.


“Son pilas que tienen un aspecto importante referente a su rendimiento en condiciones extremas y no sufren de calentamiento o enfriamiento por el lugar donde se usen, ya que la solución donde se encuentran las nanopartículas, posee puntos de congelamiento por debajo de los 0 grados celcius y punto de calentamiento por encima de los 273 grados celcius”, dice Rosero.


En 2019, el gobierno colombiano lanzó una convocatoria para estudios de doctorado. Un hecho importante porque fue la primera convocatoria que propuso Colciencias al convertirse en Ministerio de Ciencias. “Gracias a ello es posible desarrollar mis estudios de Doctorado en Ciencias con un proyecto donde decido estudiar un fenómeno físico en una región determinada del país”. Es un trabajo académico que actualmente adelanta desde el primer periodo del 2020, como él dice, “un proyecto que sólo es posible con la beca Bicentenario ofrecida por el gobierno colombiano”.


“El proyecto es ambicioso, se refiere al estudio de la velocidad de viento en todo el departamento de Nariño”, explica. “Se pretende que por medio de un dron que sobrevuela a determinada altura sobre la superficie de cualquier zona del departamento de Nariño, durante un determinado tiempo, se mida inicialmente la velocidad del viento y mediante un procesado de datos obtenidos del IDEAM y de trabajo de campo, se brinde un pronóstico acertado de la velocidad de viento en tiempos posteriores a 10 minutos”.


Entre otros beneficios que podría traer esta investigación están, la posibilidad de generar una predicción de la energía eólica que se puede producir en la región e incentivar el uso de energías limpias. Las mejores energías para que esta iniciativa llegue a una feliz conclusión.


Como se puede ver los logros de este nariñense hablan, por un lado, del enorme talento de la gente del sur que se dedica a la academia y, por otro, de la importancia que tiene el que los jóvenes tomen como modo de vida el crecimiento y la formación intelectual.


Oportunidades existen, pero hay que aprovecharlas, y Fabio Rosero Rodríguez demuestra con hechos que cuando se trabaja con responsabilidad y compromiso las puertas se abren y el apoyo llega. Es así como no podemos quedarnos en la triste posición del lamento y el revanchismo social que tanto beneficia a algunos sectores políticos que basan sus posiciones en el odio de clases, bajo la filosofía del “todo gratis” y “todo son mis derechos”, sin aportar nada, ni generar riqueza inmaterial que es la que más necesitamos con urgencia.

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