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  • Foto del escritorAlbeiro Arciniegas Mejía

Guillo Cepeda, la voz del sentimiento vallenato



"Yo empecé desde la primaria a participar en murgas en mi pueblo natal, San Martín”, dice Guillermo Guillo Cepeda, artista colombiano que actualmente reside en Las Vegas, Estados Unidos, quien formó parte de Sentimiento Vallenato, agrupación con la cual impuso éxitos como Aquella niña, Pecado del alma, Deja y Aún solo, entre muchos otros.


Dos temas, Pecado del alma y Aún solo hoy forman parte de las cien mejores canciones vallenatas de todos los tiempos. Guillo Cepeda es oriundo de San Martín de Loba, Departamento de Bolívar, se trasladó a Cartagena para adelantar estudios universitarios y allí conoció a Fernando Oviedo, sobrino de Emilio Oviedo, con quién grabó algunas de las primeras canciones que había escrito, entre ellas, Deja.


Luego se dirigió a Medellín y, en Discos Fuentes, presenta esas grabaciones realizadas de manera doméstica en un casete de cinta magnetofónica propio de la época. En un comienzo no recibe ninguna esperanza, pues le dicen que existían muchos grupos y, cuando se encontraba en un hotel de la capital antioqueña, para su fortuna la actitud de la disquera cambia y lo llaman y le informan que su estilo y timbre de su voz gusta bastante.


Es cuando firma su primer contrato y nace Sentimiento Vallenato, agrupación de un marcado romanticismo que se impone en todo el país y amplia el panorama para la música vallenata, la cual, vive su época dorada, a finales del siglo pasado y la primera década del XXI, pues en compañía de otros artistas como la del desaparecido Rafael Orozco, Romualdo Brito, Lucho Cuadros, Los diablitos, Miguel Morales, Jesús Manuel Estrada, se convierten en furor.


La faceta de compositor de Guillo Cepeda permitió que otros artistas grabaran temas suyos como Alas de olvido, que incluyó en su repertorio Lisandro Meza, una canción que sonó en todo el continente. Alfredo Gutiérrez grabó Angelito, dentro de la línea del llamado vallenato romántico; Los embajadores vallenatos a su vez lo hicieron con Holocausto y Luis Lambis y la Sonora Malecón, Ponzoñosa, canción de ritmos tropicales.


Guillo Cepeda se trasladó a los Estados Unidos en 1991 y en ese país se dedicó a laborar en su profesión –es trabajador social– logrando pensionarse y, en el campo musical, realizó varios trabajos musicales con William Molina e hizo un LP para Fonovisa de México con cumbia y música tropical.


Mientras lloviznaba, Mi estrellita fugaz y Quiero son nuevos temas musicales que Guillo Cepeda ha grabado en los últimos meses en compañía del maestro Henry Ortiz y un tema carnavalero, Anaconda, que está sonando en la costa norte del país.


Guillo Cepeda es un artista íntegro con el enorme talento de la creación y un timbre de voz inigualable quien impuso Pecado del alma, en compañía de La india Meliyará, tema clásico y de inobjetable impacto en la música colombiana. Es un hombre que con su trayectoria fortaleció los espacios que ganó la música vallenata en su vertiente romántica, no sólo en el país, sino también en el exterior.


De ahí la enorme deuda que tiene el folclor vallenato con este artista a quien hoy, de nuestra parte, reconocemos y rendimos homenaje en estas líneas que son también de admiración al intérprete y compositor que enamoró a miles de seguidores en Colombia y otros países que siempre han disfrutado la música de acordeón.

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