Política, literatura y duelo en la obra de Ricardo Benavides Ayala
- Albeiro Arciniegas Mejía

- 21 jul 2025
- 3 Min. de lectura

En la vida pública de Pupiales –pequeño municipio enclavado en el sur de Colombia que vive sus esperanzas y tragedias–, hay nombres que resuenan con más fuerza que otros. Uno de ellos es el de Ricardo Benavides Ayala, abogado, ex alcalde y ex personero municipal, pupialeño de nacimiento y de vocación.
Formado en derecho en la Universidad de Nariño con estudios complementarios en Argentina, Benavides revela una faceta más íntima y personal: la de escritor. Los 120 días de Alonso, el segundo de sus libros, es una obra que nace del duelo, se forja en la memoria y se pule con el amor de un hijo. Es una obra profundamente humana.
“En el año 2010 muere mi padre, Jesús Benavides. Fueron 120 días desde que enfermó, desde el 11 de marzo hasta el 8 de julio, en los que la familia vivió un dolor profundo viendo cómo se apagaba poco a poco”, recuerda con una serenidad que esconde un duelo todavía latente. El libro, en efecto, es un homenaje a su padre, pero también una catarsis escrita. “No hay un solo día de mi vida que no me acuerde de él, de una enseñanza, de un regaño”.
La historia que compone Los 120 días de Alonso se escribió originalmente en 2014, durante su estancia en Argentina. Durante años permaneció guardada, casi como una reliquia, hasta que, en 2024, al cerrar su periodo de alcalde en Pupiales y volver a ejercer como abogado y revisar sus viejos códigos jurídicos, el manuscrito reapareció.
“Lo releí y me gustó. Decidí complementarlo y publicarlo, porque esta historia merecía ser contada”. Y lo hizo de la mano de la editorial española Letrame. El comité de editores de la referida empresa recibió el texto con entusiasmo, destacando su narrativa “veraz, algo cruda y con toques de humor”.
“Uno pensaría que usted se equivocó de profesión”, fueron mis palabras al inicio de la entrevista que se grabó en la presentación del libro y Benavides sonrió. “Soy muy juicioso para hacer memoriales jurídicos. Así como redacto una demanda, escribo una historia”, explica y agrega una anécdota que lo resume todo: trabajando con un colega en una demanda y este le dijo que sus hechos parecían una novela, que debería ser más breve, más conciso.
Los 120 días de Alonso es un libro que se aleja de la impostura y lo retórico; es una escritura clara, honesta, con un estilo que domina con naturalidad la estructura del relato. “Hay historias que nos sacuden por dentro porque hablan de lo inevitable. Nos enfrentan a lo que, tarde o temprano, nos tocará vivir de una manera u otra: el adiós, el desgaste del tiempo, la fragilidad del cuerpo, la resistencia del alma”, escribe en el prólogo la filóloga y lingüista María Fernández.
¿Política o literatura?
El dilema entre el político y el escritor no es un tema nuevo en el mundo de las letras. En este caso, Benavides, si bien confiesa que la literatura le fascina, también deja claro que su vocación es la política. “Es apasionante, aunque compleja. La escritura me gusta mucho, pero me encanta la política”. Por eso, no descarta volver a la arena pública, aunque con un mensaje claro de calma y reconciliación ante la compleja situación que atraviesa el país.
“Colombia necesita menos polarización. No se trata de derechas o izquierdas, sino de actuar como colombianos”, dice. Y lamenta profundamente el reciente atentado contra un candidato presidencial, lo que cataliza su llamado a la serenidad: “Esperamos que el país deje de convulsionar para poder mirar, con cabeza fría, a quién confiarle el futuro de Colombia”, afirma.






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